[r]evolución

Se nos caen las letras...

[r]evolución

_Las debilidades de una revolución yacen en nacer cuando hay más hambre que futuro, puesto que se levantan furiosos con ella sus dos enemigos naturales: la ideología y el reloj.

Una revolución es una tormenta. Las tormentas no cambian las cosas, las tormentas limpian el papel. Teñir el agua de color para que el lienzo salga manchado de ideología es, además de trampa, peligroso. Peligroso. Porque la revolución es un disparo, un instante, una foto de último momento; y las incógnitas y las soluciones laten sin embargo en los relojes de una historia.

Cuando se juega con fuego es mejor no confundirse con las cerillas. Rompamos el papel cuando esté tan emborronado que no veamos las trazas fundamentales de una sociedad, pero no perdamos de foco que el único momento en el que es un error fatal la existencia de cambio social es en este, traumático y en caliente. El cambio empieza con el análisis anterior, y continúa con la construcción después.

[La revolución necesaria pasa por matar a la revolución. Por romper la baraja cuando hay más futuro que hambre]

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¡Libre! […]

Arriba-abajo, ese eje desconocido

El hombre, ese animal de costumbres. De tanto encontrar la salida, se olvida de buscarla.

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¡Libre!

Libertad, libertad, libert...

No había muro que pudiera detener a una pulga valiente. Luego cerraron la puerta.

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Cómo meter un elefante en cualquier parte

¡Una de elefantes!

Creo platónicamente en que se puede meter un elefante en cualquier parte. Mira, estos dos son cibernéticos.

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¿Para qué sirve un elefante? Hoy en día, para meterlo en cualquier parte. Tienen la ventaja de ser tan grandes que sacarán todas esas pequeñas molestias fuera.

Imaginemos que en un momento absoluto de desazón vital piensas que no mereces la gente que tienes a tu alrededor. Deja la autocompasión y convócales urgentemente a una reunión -con cervezas de pormedio a ser posible. Una vez sentados y en salsa, interrógales a bocajarro acerca de la posibilidad de hacer caber un elefante en donde estáis. Probablemente descubrirás que tienes lo que te mereces.

Imaginemos que se hace un silencio incómodo. No hay problema: tener a un montón de gente mirando los cerramientos del lugar en el que os encontráis, o analizando los accesos, es una de esas maneras excepcionalmente estupendas de romper el hielo.

Imaginemos que quieres escribir un guión para un corto. Pura metafísica: da para una docena de largos.

En este momento las mentes inquisitivas preguntan: ¿y por qué no meter otras cosas grandes? Hay autobuses, ballenas, camiones, hipopótamos. No son tan útiles. Analicemos por qué el elefante tiene la eficacia probada: nadie sabe de qué tamaño es exactamente pero es más o menos cúbico [con lo que es más fácil hacer cábalas], tiene colmillos [emoción añadida], puede sobrevivir al aire [prueba a hacer lo mismo con una ballena ¬¬] y  tiene palabras divertidas relacionadas, como “paquidermo”. Paquidermo. Reconozcámoslo, cetáceo no es lo mismo, suena blandito. Crustáceo sí da risa, pero los centollos NUNCA son lo bastante grandes.

Presume de elefante. O si se te han acabado, de rinoceronte, que cumple los requisitos, pero solo tiene un cuerno.

* No, hipopótamo no es una palabra divertida. Es un chiste fácil.

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Constitución 31-78

De algún sitio venimos...

“El futuro ya no es lo que era”  (Paul Valéry)

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Hola mundo…

Cualquier cosa que nace a las 2:57 de la mañana, sea humano, animal u obra del pensamiento, no puede hacerlo con buenas intenciones o en un estado que no esté alterado…

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